martes, 16 de diciembre de 2014

340 días. Siguen los recuerdos

De pequeña siempre quería ir en pantalones, o no, porque tampoco me gustaban los pantalones cortos porque se me subían a la entrepierna. Pero recuerdo los leotardos en invierno como un calvario.   Me quedaban siempre pequeños y nunca subían, con la incomodidad que eso suponía. Creo que pensaba que no había leotardos mas grandes y que por el hecho de ser gorda nunca podrían quedarme bien. 
De mayor he descubierto dos cosas: una, que a todas las niñas se les caen los leotardos y dos, que ahora los prefiero a los pantalones. Disimulan mis muslos y me siento más cómoda. Increíble los recuerdos que uno puede tener de su infancia. 
Hoy no he ido a trabajar. Cada vez soporto menos la idea de buscar algo que ponerme y enfrentarme al espejo y las estrecheces. Después, ya vestida, me he dado cuenta que puedo estar incluso mona... Aunque nunca llegue a creérmelo mucho. 
He decidido que me voy a apuntar a la eternal race con mis compañeros de crossfit, faltan tres meses, puede que una meta de esas características me haga comprometerme conmigo de una vez. Puede que si, que esta vez, lo consiga...

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