De mayor he descubierto dos cosas: una, que a todas las niñas se les caen los leotardos y dos, que ahora los prefiero a los pantalones. Disimulan mis muslos y me siento más cómoda. Increíble los recuerdos que uno puede tener de su infancia.
Hoy no he ido a trabajar. Cada vez soporto menos la idea de buscar algo que ponerme y enfrentarme al espejo y las estrecheces. Después, ya vestida, me he dado cuenta que puedo estar incluso mona... Aunque nunca llegue a creérmelo mucho.
He decidido que me voy a apuntar a la eternal race con mis compañeros de crossfit, faltan tres meses, puede que una meta de esas características me haga comprometerme conmigo de una vez. Puede que si, que esta vez, lo consiga...
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