A veces me aburro de mi misma. Me sorprendo una y otra vez autocompadeciéndome, esperando que venga alguien a decirme lo que yo ya se. Hoy he reaccionado a tiempo. Vale ya! Deja de lloriquear! Vístete y sal a tomar el sol, a disfrutar del aire, de la tierra, de la vida!! Pero eso no ocurre siempre, la mayoría de las veces este aburrimiento me lleva a sentarme al sofá y a comer...
Ayer repasaba mentalmente la conversación que quiero tener con mis hermanos, ensayaba maneras diferentes de contarle mi problema. Me planteaba cómo empezar para no asustarles, para no ser radical, para no despertar en ellos la necesidad de rescatarme a costa de cualquier cosa. Intentaba buscar una explicación a cómo empezó todo esto y recordaba aquel verano con 15 años, cuando me sentaba delante de la tele. El aburrimiento me engullía y yo engullía para superarlo. Y puedo sentir la sensación placentera de comer cuando no hay nada mejor que hacer y me di cuenta de que, mientras comes, no sientes nada. Todo tu cuerpo se entrega al acto de la ingestión-digestión y tu mente está ocupada en eso. Comer para no pensar... para no sentir... Supongo que fue entonces cuando descubrí que comer resultaba un buen remedio para cualquier cosa. Conseguía ocultar la soledad, la apatía, el aburrimiento, el desánimo... y con los años el desamor, las ofensas, las crisis profesionales... se convirtió en una fórmula magistral para vencerlo todo, así que supongo que eso es para mi el acto de comer o engullir.
Aquel verano de los 15 años puse unos 7 kilos. Reaparecí 3 meses después embutida en una minifalda y entonces empezó todo o eso creo. Entonces empecé a ver las miradas, oír los comentarios y el círculo vicioso al que te enfrenta la comida. Comer, engordar, arrepentirte, sentirte desgraciada y volver a comer. Tengo 38 años, llevo 23 subida a esa noria sin sentido.
Anteayer asistí a un discurso en el que comentaron una escena de Alicia en el país de las maravillas: ella corría en círculos sin destino. ¿Para qué corro- se preguntaba- si no consigo llegar a ningún sitio?. Para llegar a algún lado- decía el ponente- no vale con correr en círculos, hay que ir más rápido. Escapar- pensé yo- Correr más rápido para escapar de mi misma y de mi círculo de estos 23 años de mi vida.
Esta mañana, mientras "desayunaba", experimentaba de nuevo la sensación de tiempo detenido. Con cada bocado lamentaba lo que estaba haciendo, me asomaban las lágrimas pero el siguiente bocado aliviaba ese dolor. Es una extraña sensación.
Hace un par de años, mientras superaba una ruptura sentimental, encontré una postal que rezaba: "a veces la única persona que puede calmarte es aquella que te hizo llorar". A veces lo único que me consuela de comer, es seguir comiendo... Puede que sea eso lo que haya hecho de mis relaciones algo obsesivo, puede que buscando el símil con la comida, piense que la única persona que puede sacarme del desamor es aquella que lo causo. Retorcida conclusión esa, además de peligrosa. Es imposible que el origen del daño sea también la solución. IMPOSIBLE.
No hay una sola causa para la bulimia. Nadie lo sabe, nadie lo entiende y menos quién lo padece. Yo, en mi afán por encontrar respuesta para todo, la sigo buscando. Busco, siempre busco y tengo que decir que muchas veces encuentro. Ese es mi afán de perfección, no el orden exquisito de mi mesa de trabajo o los cajones de mi habitación. Mi perfección llega por la búsqueda de respuestas hacia todo y todos. No existe el porque sí, porque yo lo digo, como tantas veces oí decir a mi padre. Todo tiene que ocurrir por algo. Todo pasa por algo, aunque en ese momento no sepamos verlo. Quizás ahora sé cuáles son mis causas, no hay un solo origen, no fue mi sobrepeso infantil, la depresión adolescente, la soledad adulta, las ofensas de mi padre. No fue ninguna de esas cosas pero sí todas a la vez y no existe una sola causa, sino todas a la vez las que me llevaron a ese tormento. Cuando uno está atormentado busca salida, donde sea, como sea, algo o alguien que consiga aliviar el dolor. No importa el precio, no importa el después, sólo importa mitigar el sufrimiento del momento, sin consecuencias.
Quizás por eso el fin de mis relaciones se prolonga en el tiempo. No consigo decir adiós a algo que por un instante me causa placer. ¿Qué importa que después de acostarme con uno de mis ex o amantes me pase 2 semanas lamentándolo? Lo que importa es que en ese momento alivia el dolor, la soledad, el desamor, la apatía. El sexo es mi comida en esos momentos, quizás por eso en mis fases de inicio de relación controlo mis problemas con la comida, tengo un sustituto, un opiáceo maravilloso que me llena más que comer, hasta que se convierte en obsesión, igual que comer, hasta que deja de ser sano para convertirse en algo enfermizo, dejo de alimentarme para empezar a engullir, a absorber a la otra persona y es ahí cuando empiezan los problemas y el círculo vicioso. Cuando uno ama demasiado es como cuando come demasiado: no puede salir bien, siempre habrá consecuencias. En la vida, en el amor, en la comida, hay que aprender a mantener el equilibrio y en eso estamos...
Mi tendencia siempre fue la de vivir subida a una montaña rusa, los cambios, las mariposas en el estómago que la mayoría de las veces se convierten en gusanos, los vuelcos en el corazón, buscar un desafío...
"Si yo lo he creado, yo puedo sanarlo".
"Uno no está enfermo por falta de voluntad".
"Lo mejor para vencer un mal hábito es sustituirlo por uno bueno".
Por eso mis problemas con la alimentación siempre mejoran cuando tengo algo que hacer: cuidar de mi madre, buscar soluciones al problema de alguien, pero siempre algo relacionado con el prójimo. Eso me hace levantarme, apartar la comida y poner mis sentidos a currar. Cuando se trata de mejorar algo en mi vida vuelve la ansiedad, el desasosiego, el comer. ¿Qué es? ¿Miedo al fracaso? No me da miedo fracasar cuando trabajo para ayudar a alguien porque siempre sé que podré y, sin embargo, nunca estoy segura cuando se trata de ayudarme a mi misma. ¿Acaso creo que no soy merecedora del mayor esfuerzo para ayudarme? ¿Acaso creo que el universo no me ayudará si me ve trabajar para mi?
¿Por qué estoy tan segura de que puedo ayudar a alguien y me da pereza ayudarme a mi misma? ¿Es el sentimiento de soledad? ¿Me siento más acompañada ayudando a alguien que sanándome a mi misma? Con los demás me crezco y conmigo me hago pequeña pequeña...
Tengo que seguir reflexionando acerca de esto...
Ahora mismo esta incertidumbre también me da ganas de comer...