martes, 28 de octubre de 2014

290 días. Reflexiones post-ayuno

Pues si. Mi ayuno llegó a su fin. Lo terminé ayer. Dije que iba a estar 5 días pero lo dejé en 3. Tras eso tengo muchas reflexiones que hacer. 
Ayer, día 4 de ayuno, pensaba que iba a sentirme mejor, menos cansada. El hambre desaparece el segundo día, pero el agotamiento físico se ha ido acentuando cada día más. La vez anterior que lo hice sentía mucha más energía y el cuarto día estaba perfectamente pero ayer no fue así. Puede que se cierto que mientras menos te mueves, menos quieres moverte. Las circunstancias de este ayuno han sido muy distintas al anterior. La última vez, el fin de año pasado, estaba hundida emocionalmente, lo único que quería era desaparecer y sabia que el retiro iba a ser doloroso y un enfrentarme a mi misma. En esta ocasión, me vine con la misma intención de encontrarme a mi misma, pero encontré una habitación con tele, piscina, playa a 100 metros y un tiempo espléndido. Me apetecía pasear, bañarme, hacer actividades que el ayuno no me ha permitido. Puede que porque mis ingestas los días previos al ayuno no han sido tan abundantes como la vez anterior, puede que por el calor, puede que por el cambio de clima, por el Levante, no lo se. 
Ayer pensaba que no volvería a hacerlo, no de agua. Hoy, con energías renovadas estoy segura de que lo volveré a intentar, pero será con supervisión, con caldos y zumos o licuados, de agua es demasiado duro y me hace sentir tan débil que sólo pienso en comida. 

Eso me hace reflexionar en cúan esclavos somos los humanos del siglo XXI de la comida, es sorprendente cómo toda nuestra vida gira en torno a la ingesta. Los horarios, los hábitos, nuestro tiempo. Perdémos muchísimo tiempo cocinando y comiendo. A tres comidas al día puede ser una media de 4 horas al día mínimo. Nadie cuenta eso en su recuento horario diario. 8 horas para trabajar, 8 para dormir, 8 libres. Quita las 4 horas dedicadas a la comida, la media hora minima que dedicas a la ducha, vestirte y desvestirte, el tiempo de trayecto al trabajo, al gimnasio, que está próximo a la hora en mi caso y además recoger la casa, hacer la compra, la lavadora, fregar.... 

Necesito averiguar cómo optimizar el tiempo....

sábado, 25 de octubre de 2014

288 días

Hoy es mi tercer día de ayuno. Me he encontrado muy cansada. He estado casi todo el día en la cama, hasta por la tarde, que he ido a dar un paseo. No me sentía con fuerzas ni para ir al baño, me mareaba. Es en esos momentos cuando me pregunto si es necesario. Se que el sacrificio habrá valido la pena, pero en estos momentos pienso que no lo volveré a hacer, es duro y creo que en la vida ya es suficientemente dura como para hacernosla todavía más. Estar aquí me ayuda, claro. Si estuviera en mi casa ya habría roto el ayuno, pero aquí seguiré hasta el final. Voy a hacer 5 días para ocupar el 6º en salir del ayuno. Al día siguiente trabajo y no puedo permitirme ir con tan poca energía. 

Intengo crearme consciencia y aprovechar para entrar más en mi, meditar, leer pero no quiero obligarme. Si tengo que distraerme con el teléfono o la tele no me importa. Ya es bastante difícil hacerlo en soledad y en estas circunstancias. 
Hoy he dormido toda la mañana, hasta mediodía pero espero dormir también por la noche. No me siento como las otras veces, cuando mi cuerpo estaba saltando por la energía. Sólo quiero estar tumbada. Mañana iré a tomar el sol un rato, eso sí me apetece.

Sí que he hecho alguna reflexiones mientras paseaba por la playa, acerca del término soledad y de que soy una persona que suele quedarse en el término medio. Es ahí donde está el equilibrio ¿no? Me he dado cuenta de que no me gustan los extremos. Se que mi forma de vivir y pensar no está dentro de lo habitual, o la mayoría, pero también se que no me iré a ningún extremo. Al menos, de momento, no lo he hecho. Puede que me de miedo, que no sea tan inconformista o puede que simplemente encuentre la virtud en buscar otras salidas sin tener que estar permanentemente arrojándome al abismo.


viernes, 24 de octubre de 2014

287 días. Ayunando

Vaya. Dentro de poco haré 300 días, exactamente el 6 de noviembre. No los había contado desde la última vez que escribí. Tendré que celebrarlo, hasta que haya pasado un año y entonces lo celebraré por años y después las bodas de plata, las de oro... ;-)

Estoy de retiro individual en un hotelito al lado del mar. Me vine para hacer ayuno de agua, algo más largo que el último. Hoy es el día 2 y estaré aquí dos días. El 6º día empezaré a salir del ayuno.

¿Por qué lo hago?
Llevo algo más de un mes algo "desconectada". Reiteradas contracturas me han tenido muy desanimada, por no poder hacer ejercicio, por limitar mi vida y eso me ha hecho también comer de más. No creo que haya puesto mucho peso, quizás un par de kilos de esos que te hacen sentir hinchada, pero que son suficientes para que no me entre nada. Voy a empezar a hacer dieta, de manos de una amiga nutricionista, una dieta que vaya desintoxicando mi cuerpo y no me permita pasar nada de hambre, que es cuando empiezan los problemas.

He querido hacer este "plan de choque" para empezar con inercia y demostrarme que puedo, una vez más. Lo hago para eliminar algo de peso, no voy a mentirme, pero también se que me ayuda a centrarme.

Hoy es el día 2. No tengo hambre física, me da a veces pero dura apenas unos segundos y se va. Sí tengo hambre emocional y mi mente empieza a boicotearme: que si no tengo necesidad, que sí qué pasaría por tomar una ensalada. No voy a hacerle caso. Me he venido hasta aquí para ocupar toda mi energía en sacar adelante este ayuno, aunque tenga que pasarme tumbada todo el día. Menos mal que el lugar es paradisíaco, que la playa está a 100 metros y que hace un tiempo expléndido, porque lo único que pienso es que quiero que acaben ya estos días para poder comer. Se que se trata de disfrutar del proceso, así que por eso escribo, para ver qué cosas (además del pensamiento por la comida) surgen de mi.

Me ha llamado una amiga diciéndome lo triste que se siente y rápidamente me he puesto a buscar remedios para ella. Me doy cuenta de que es cierto lo que dice "El monje que vendió su ferrari", que estoy leyendo estos días, y es que aquello que hagas por los demás será lo que te haga tremendamente feliz y lo que te permita ocupar tu tiempo sintiéndolo provechoso.

Me he traido varios libros, claro, y la tablet, el móvil, mis infusiones y mis limones. Iba a apagar el móvil y desconectar la tele que hay en la habitación, pero he decidido que no. Esta vez son más días y necesito distraer mi mente, aunque lo cierto es que ya casi está atardeciendo y se me ha pasado el día volando. Qué suerte tener la playa tan cerca. Qué suerte que haga este sol a estas fechas de octubre. 

Quiero ir a dar un paseo por la playa antes del atardecer pero acabo de volver, ya son las 6 y me siento muy cansada para salir a caminar. Ya veré, puede que mañana, tengo muchos días. Hoy ya es el 2º día y se que a partir del 4º me sentiré muchísimo mejor. Además no me ha dolido la cabeza y tengo sueño. 
La noche pasada dormí más de 10 horas y espero dormir también toda esta noche. Las horas que mi cuerpo necesite para irse recuperando.

En la playa las horas pasan volando... que suerte :-)

Y hay un chiringuito mágico aquí al ladito, además de un lugar donde puedes ir a montar a caballo. Si me voy sintiendo menos débil iré uno de estos días. 

Mañana más