Vaya. Dentro de poco haré 300 días, exactamente el 6 de noviembre. No los había contado desde la última vez que escribí. Tendré que celebrarlo, hasta que haya pasado un año y entonces lo celebraré por años y después las bodas de plata, las de oro... ;-)
Estoy de retiro individual en un hotelito al lado del mar. Me vine para hacer ayuno de agua, algo más largo que el último. Hoy es el día 2 y estaré aquí dos días. El 6º día empezaré a salir del ayuno.
¿Por qué lo hago?
Estoy de retiro individual en un hotelito al lado del mar. Me vine para hacer ayuno de agua, algo más largo que el último. Hoy es el día 2 y estaré aquí dos días. El 6º día empezaré a salir del ayuno.
¿Por qué lo hago?
Llevo algo más de un mes algo "desconectada". Reiteradas contracturas me han tenido muy desanimada, por no poder hacer ejercicio, por limitar mi vida y eso me ha hecho también comer de más. No creo que haya puesto mucho peso, quizás un par de kilos de esos que te hacen sentir hinchada, pero que son suficientes para que no me entre nada. Voy a empezar a hacer dieta, de manos de una amiga nutricionista, una dieta que vaya desintoxicando mi cuerpo y no me permita pasar nada de hambre, que es cuando empiezan los problemas.
He querido hacer este "plan de choque" para empezar con inercia y demostrarme que puedo, una vez más. Lo hago para eliminar algo de peso, no voy a mentirme, pero también se que me ayuda a centrarme.
Hoy es el día 2. No tengo hambre física, me da a veces pero dura apenas unos segundos y se va. Sí tengo hambre emocional y mi mente empieza a boicotearme: que si no tengo necesidad, que sí qué pasaría por tomar una ensalada. No voy a hacerle caso. Me he venido hasta aquí para ocupar toda mi energía en sacar adelante este ayuno, aunque tenga que pasarme tumbada todo el día. Menos mal que el lugar es paradisíaco, que la playa está a 100 metros y que hace un tiempo expléndido, porque lo único que pienso es que quiero que acaben ya estos días para poder comer. Se que se trata de disfrutar del proceso, así que por eso escribo, para ver qué cosas (además del pensamiento por la comida) surgen de mi.
Me ha llamado una amiga diciéndome lo triste que se siente y rápidamente me he puesto a buscar remedios para ella. Me doy cuenta de que es cierto lo que dice "El monje que vendió su ferrari", que estoy leyendo estos días, y es que aquello que hagas por los demás será lo que te haga tremendamente feliz y lo que te permita ocupar tu tiempo sintiéndolo provechoso.
Me he traido varios libros, claro, y la tablet, el móvil, mis infusiones y mis limones. Iba a apagar el móvil y desconectar la tele que hay en la habitación, pero he decidido que no. Esta vez son más días y necesito distraer mi mente, aunque lo cierto es que ya casi está atardeciendo y se me ha pasado el día volando. Qué suerte tener la playa tan cerca. Qué suerte que haga este sol a estas fechas de octubre.
Quiero ir a dar un paseo por la playa antes del atardecer pero acabo de volver, ya son las 6 y me siento muy cansada para salir a caminar. Ya veré, puede que mañana, tengo muchos días. Hoy ya es el 2º día y se que a partir del 4º me sentiré muchísimo mejor. Además no me ha dolido la cabeza y tengo sueño.
La noche pasada dormí más de 10 horas y espero dormir también toda esta noche. Las horas que mi cuerpo necesite para irse recuperando.
En la playa las horas pasan volando... que suerte :-)
Y hay un chiringuito mágico aquí al ladito, además de un lugar donde puedes ir a montar a caballo. Si me voy sintiendo menos débil iré uno de estos días.
Mañana más
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