Hoy es mi tercer día de ayuno. Me he encontrado muy cansada. He estado casi todo el día en la cama, hasta por la tarde, que he ido a dar un paseo. No me sentía con fuerzas ni para ir al baño, me mareaba. Es en esos momentos cuando me pregunto si es necesario. Se que el sacrificio habrá valido la pena, pero en estos momentos pienso que no lo volveré a hacer, es duro y creo que en la vida ya es suficientemente dura como para hacernosla todavía más. Estar aquí me ayuda, claro. Si estuviera en mi casa ya habría roto el ayuno, pero aquí seguiré hasta el final. Voy a hacer 5 días para ocupar el 6º en salir del ayuno. Al día siguiente trabajo y no puedo permitirme ir con tan poca energía.
Intengo crearme consciencia y aprovechar para entrar más en mi, meditar, leer pero no quiero obligarme. Si tengo que distraerme con el teléfono o la tele no me importa. Ya es bastante difícil hacerlo en soledad y en estas circunstancias.
Hoy he dormido toda la mañana, hasta mediodía pero espero dormir también por la noche. No me siento como las otras veces, cuando mi cuerpo estaba saltando por la energía. Sólo quiero estar tumbada. Mañana iré a tomar el sol un rato, eso sí me apetece.
Sí que he hecho alguna reflexiones mientras paseaba por la playa, acerca del término soledad y de que soy una persona que suele quedarse en el término medio. Es ahí donde está el equilibrio ¿no? Me he dado cuenta de que no me gustan los extremos. Se que mi forma de vivir y pensar no está dentro de lo habitual, o la mayoría, pero también se que no me iré a ningún extremo. Al menos, de momento, no lo he hecho. Puede que me de miedo, que no sea tan inconformista o puede que simplemente encuentre la virtud en buscar otras salidas sin tener que estar permanentemente arrojándome al abismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario