martes, 16 de diciembre de 2014

340 días. Siguen los recuerdos

De pequeña siempre quería ir en pantalones, o no, porque tampoco me gustaban los pantalones cortos porque se me subían a la entrepierna. Pero recuerdo los leotardos en invierno como un calvario.   Me quedaban siempre pequeños y nunca subían, con la incomodidad que eso suponía. Creo que pensaba que no había leotardos mas grandes y que por el hecho de ser gorda nunca podrían quedarme bien. 
De mayor he descubierto dos cosas: una, que a todas las niñas se les caen los leotardos y dos, que ahora los prefiero a los pantalones. Disimulan mis muslos y me siento más cómoda. Increíble los recuerdos que uno puede tener de su infancia. 
Hoy no he ido a trabajar. Cada vez soporto menos la idea de buscar algo que ponerme y enfrentarme al espejo y las estrecheces. Después, ya vestida, me he dado cuenta que puedo estar incluso mona... Aunque nunca llegue a creérmelo mucho. 
He decidido que me voy a apuntar a la eternal race con mis compañeros de crossfit, faltan tres meses, puede que una meta de esas características me haga comprometerme conmigo de una vez. Puede que si, que esta vez, lo consiga...

jueves, 11 de diciembre de 2014

335 días. Afloran los recuerdos

Hoy buscaba un jersey de cuello alto para combatir este primer invierno frío después de tantos años. Ahora los adoro pero de pequeña no los soportaba. Me agobiaban y me hacían sentir muy gorda. De pequeña era bastante redonda, bastante más que ahora y un jersey de cuello alto no hacía más que recordármelo intensamente. Una vida entera viviendo en un cuerpo que no te gusta... ¿Cómo puede uno fingir que eso no es importante? ¿Cómo puede alguien pensar que un comentario hecho con desdén acabará con una tortura semejante?
Hoy me duele la espalda. Ya no se si es real o son excusas que se inventa mi cuerpo para no moverse, para poder seguir compadeciéndose, para entrar en espiral de abandono y lástima.
Esto no puede seguir así. Algo tiene que suceder...

miércoles, 10 de diciembre de 2014

333 días o 334...

Cuando era adolescente siempre pensaba que mi casa tendría un rincón con cojines, tipo hindú, tipo marroquí, tipo chill out. Acabo de recordar que incluso puse un rincón así en la primera guarida que tuve con mi pandilla adolescente. Creo que por entonces ni siquiera sabía lo que era el chill out; es más, seguramente ni existía y mucho menos sabía de la cultura hindú. Supongo que ya entonces soñaba con volver a casa, no a las cuatro paredes que me vieron crecer, sino a la matriz, al origen, al hogar del que procedo. 
Insatisfecha desde que recuerdo, rebelde ante la injusticia, la crueldad, el desprecio. Un salmón nadando contra la corriente de la vida. 
Puede que tantos años hayan agotado mi paciencia, puede que hayan colmado el vaso de las embestidas que uno puede superar. No lo se. 
Sin embargo, cada día, me regalo una dosis extra de paciencia, un rayo de resplandeciente esperanza con la que colmar mis desánimos. Por eso me voy a la cama triste, pero decidida a que el día siguiente será diferente, a que mañana me regalará un nuevo hoy en el que sentirme plena, por fin. Por eso pienso que si en 100 días decidí que no volvería a hacer algo que hice durante 12 años, puede que necesite 200 para dejar de hacer lo que hago hace 23, que es atiborrarme, desbocar la comida en mi mente y sucumbir a la tortura de engullir sin pensar siquiera o precisamente para no pensar.

Cuando escribo esto vuelvo a esperanzarme. Decido que mañana tendré un nuevo día uno, que me daré 200 días o 400 o 500 para decir adiós a mi tortura particular. Me regalo esa idea, me entrego a la esperanza, me lo permito, me lo merezco.

domingo, 9 de noviembre de 2014

303 días. Tomando las riendas

Hace unos meses que me mudé. Me mude de casa pero también de región, lo que significa que todo a mi alrededor ha cambiado considerablemente. Muchos cambios en poco tiempo. Al principio me sirvieron de aliciente para llevar a cabo toda mi voluntad hasta que algo pasó (podría echarle la culpa a mis dolores de espalda pero sería sólo una excusa) y toda mi actividad se vino abajo. No voy a recrearme. Sólo a RECORDARME que esa NO SOY YO, sólo una versión vaga de mi, un ego perezoso y llorica.
No se si algo por fin despertó ayer o fue sólo ilusión. No voy a dejar de intentarlo, así que aprovecho la coyuntura para autodispararme y coger inercia. 
Ya se que lo que voy a decir ahora es mi patrón de siempre, pero esta vez tengo que hacerlo, tengo que demostrarme a mi misma que SÍ QUE PUEDO. Dentro de 26 días voy de visita a mi lugar de residencia anterior. Se que en 26 días no voy a cambiar de cuerpo, ni siquiera de mente (aunque esto último sí que lo creo posible), pero tengo que ir con la mejor versión de mí, así que: ¡manos a la obra!

martes, 28 de octubre de 2014

290 días. Reflexiones post-ayuno

Pues si. Mi ayuno llegó a su fin. Lo terminé ayer. Dije que iba a estar 5 días pero lo dejé en 3. Tras eso tengo muchas reflexiones que hacer. 
Ayer, día 4 de ayuno, pensaba que iba a sentirme mejor, menos cansada. El hambre desaparece el segundo día, pero el agotamiento físico se ha ido acentuando cada día más. La vez anterior que lo hice sentía mucha más energía y el cuarto día estaba perfectamente pero ayer no fue así. Puede que se cierto que mientras menos te mueves, menos quieres moverte. Las circunstancias de este ayuno han sido muy distintas al anterior. La última vez, el fin de año pasado, estaba hundida emocionalmente, lo único que quería era desaparecer y sabia que el retiro iba a ser doloroso y un enfrentarme a mi misma. En esta ocasión, me vine con la misma intención de encontrarme a mi misma, pero encontré una habitación con tele, piscina, playa a 100 metros y un tiempo espléndido. Me apetecía pasear, bañarme, hacer actividades que el ayuno no me ha permitido. Puede que porque mis ingestas los días previos al ayuno no han sido tan abundantes como la vez anterior, puede que por el calor, puede que por el cambio de clima, por el Levante, no lo se. 
Ayer pensaba que no volvería a hacerlo, no de agua. Hoy, con energías renovadas estoy segura de que lo volveré a intentar, pero será con supervisión, con caldos y zumos o licuados, de agua es demasiado duro y me hace sentir tan débil que sólo pienso en comida. 

Eso me hace reflexionar en cúan esclavos somos los humanos del siglo XXI de la comida, es sorprendente cómo toda nuestra vida gira en torno a la ingesta. Los horarios, los hábitos, nuestro tiempo. Perdémos muchísimo tiempo cocinando y comiendo. A tres comidas al día puede ser una media de 4 horas al día mínimo. Nadie cuenta eso en su recuento horario diario. 8 horas para trabajar, 8 para dormir, 8 libres. Quita las 4 horas dedicadas a la comida, la media hora minima que dedicas a la ducha, vestirte y desvestirte, el tiempo de trayecto al trabajo, al gimnasio, que está próximo a la hora en mi caso y además recoger la casa, hacer la compra, la lavadora, fregar.... 

Necesito averiguar cómo optimizar el tiempo....

sábado, 25 de octubre de 2014

288 días

Hoy es mi tercer día de ayuno. Me he encontrado muy cansada. He estado casi todo el día en la cama, hasta por la tarde, que he ido a dar un paseo. No me sentía con fuerzas ni para ir al baño, me mareaba. Es en esos momentos cuando me pregunto si es necesario. Se que el sacrificio habrá valido la pena, pero en estos momentos pienso que no lo volveré a hacer, es duro y creo que en la vida ya es suficientemente dura como para hacernosla todavía más. Estar aquí me ayuda, claro. Si estuviera en mi casa ya habría roto el ayuno, pero aquí seguiré hasta el final. Voy a hacer 5 días para ocupar el 6º en salir del ayuno. Al día siguiente trabajo y no puedo permitirme ir con tan poca energía. 

Intengo crearme consciencia y aprovechar para entrar más en mi, meditar, leer pero no quiero obligarme. Si tengo que distraerme con el teléfono o la tele no me importa. Ya es bastante difícil hacerlo en soledad y en estas circunstancias. 
Hoy he dormido toda la mañana, hasta mediodía pero espero dormir también por la noche. No me siento como las otras veces, cuando mi cuerpo estaba saltando por la energía. Sólo quiero estar tumbada. Mañana iré a tomar el sol un rato, eso sí me apetece.

Sí que he hecho alguna reflexiones mientras paseaba por la playa, acerca del término soledad y de que soy una persona que suele quedarse en el término medio. Es ahí donde está el equilibrio ¿no? Me he dado cuenta de que no me gustan los extremos. Se que mi forma de vivir y pensar no está dentro de lo habitual, o la mayoría, pero también se que no me iré a ningún extremo. Al menos, de momento, no lo he hecho. Puede que me de miedo, que no sea tan inconformista o puede que simplemente encuentre la virtud en buscar otras salidas sin tener que estar permanentemente arrojándome al abismo.


viernes, 24 de octubre de 2014

287 días. Ayunando

Vaya. Dentro de poco haré 300 días, exactamente el 6 de noviembre. No los había contado desde la última vez que escribí. Tendré que celebrarlo, hasta que haya pasado un año y entonces lo celebraré por años y después las bodas de plata, las de oro... ;-)

Estoy de retiro individual en un hotelito al lado del mar. Me vine para hacer ayuno de agua, algo más largo que el último. Hoy es el día 2 y estaré aquí dos días. El 6º día empezaré a salir del ayuno.

¿Por qué lo hago?
Llevo algo más de un mes algo "desconectada". Reiteradas contracturas me han tenido muy desanimada, por no poder hacer ejercicio, por limitar mi vida y eso me ha hecho también comer de más. No creo que haya puesto mucho peso, quizás un par de kilos de esos que te hacen sentir hinchada, pero que son suficientes para que no me entre nada. Voy a empezar a hacer dieta, de manos de una amiga nutricionista, una dieta que vaya desintoxicando mi cuerpo y no me permita pasar nada de hambre, que es cuando empiezan los problemas.

He querido hacer este "plan de choque" para empezar con inercia y demostrarme que puedo, una vez más. Lo hago para eliminar algo de peso, no voy a mentirme, pero también se que me ayuda a centrarme.

Hoy es el día 2. No tengo hambre física, me da a veces pero dura apenas unos segundos y se va. Sí tengo hambre emocional y mi mente empieza a boicotearme: que si no tengo necesidad, que sí qué pasaría por tomar una ensalada. No voy a hacerle caso. Me he venido hasta aquí para ocupar toda mi energía en sacar adelante este ayuno, aunque tenga que pasarme tumbada todo el día. Menos mal que el lugar es paradisíaco, que la playa está a 100 metros y que hace un tiempo expléndido, porque lo único que pienso es que quiero que acaben ya estos días para poder comer. Se que se trata de disfrutar del proceso, así que por eso escribo, para ver qué cosas (además del pensamiento por la comida) surgen de mi.

Me ha llamado una amiga diciéndome lo triste que se siente y rápidamente me he puesto a buscar remedios para ella. Me doy cuenta de que es cierto lo que dice "El monje que vendió su ferrari", que estoy leyendo estos días, y es que aquello que hagas por los demás será lo que te haga tremendamente feliz y lo que te permita ocupar tu tiempo sintiéndolo provechoso.

Me he traido varios libros, claro, y la tablet, el móvil, mis infusiones y mis limones. Iba a apagar el móvil y desconectar la tele que hay en la habitación, pero he decidido que no. Esta vez son más días y necesito distraer mi mente, aunque lo cierto es que ya casi está atardeciendo y se me ha pasado el día volando. Qué suerte tener la playa tan cerca. Qué suerte que haga este sol a estas fechas de octubre. 

Quiero ir a dar un paseo por la playa antes del atardecer pero acabo de volver, ya son las 6 y me siento muy cansada para salir a caminar. Ya veré, puede que mañana, tengo muchos días. Hoy ya es el 2º día y se que a partir del 4º me sentiré muchísimo mejor. Además no me ha dolido la cabeza y tengo sueño. 
La noche pasada dormí más de 10 horas y espero dormir también toda esta noche. Las horas que mi cuerpo necesite para irse recuperando.

En la playa las horas pasan volando... que suerte :-)

Y hay un chiringuito mágico aquí al ladito, además de un lugar donde puedes ir a montar a caballo. Si me voy sintiendo menos débil iré uno de estos días. 

Mañana más

martes, 16 de septiembre de 2014

200 días y un mes: el pasado a veces vuelve...

Hoy compre una empanadas, unos croissant y acabe comiendo chocolate y alguna cosa más. Desde el primer bocado de empanada pensé en vomitar. Pensaba q vomitar le haría menos daño a mi cuerpo que ingerir toda esa porquería. Puede q eso sea cierto, le haría menos daño a mi cuerpo, pero mucho más daño a mi. Mi cuerpo tiene capacidad para desintoxicarse, mi mente necesita más tiempo y sufre mucho más. Me sentía mal pq sentía mi cuerpo pesado, hinchado y han venido los complejos de siempre... 
No es como entonces, nunca lo será, pero no puedo evitar pensar q me gustaría ser más delgada, más esbelta, más... 
Tengo que hacer dieta, porque quiero, porque siento que lo necesito, porque rendiré más en el deporte, me cansare menos, porque quiero sentirme atractiva...porque sí, porque serán sólo un par de meses. Mantenerme será otra historia, los atracones han desaparecido y, con ellos, el miedo a engordar...

lunes, 18 de agosto de 2014

miércoles, 16 de julio de 2014

177. Hace tiempo que no los cuento

Es maravilloso estar liberada de la esclavitud de la comida. Es indescriptible la emoción que se siente al no depender de un pensamiento, de una reacción. Ahora como sin pensar en que o cuanto me engordará. Mi báscula se quedó en algún lugar del atlántico y me siento feliz por ello. Como cuando tengo hambre y paro de comer cuando no quiero más. Soy capaz de dejar sin terminar una bolsa de patatas fritas y eso produce una felicidad en mí que sólo los que lo han vivido pueden entenderlo. Algún día haré pública mi experiencia, a toda mi gente, porque me siento orgullosa, porque las victorias no son sólo tantos en un marcador de fútbol. Puede que lo haga cuando haya pasado un año, puede que cuando haya dejado de avergonzarme del todo, puede que nunca... Da igual. En mi pensamiento surgen palabras que recuerdan que fui comedora compulsiva durante más de 20 años, bulímica los últimos 12.
Ahora reconozco cuando como de manera emocional: cuando estoy enfadada, decepcionada, aburrida o me siento rechazada. Pero ya no atraco la cocina, como algo más de lo que quizás sería necesario pero se cuando parar y no me siento culpable por ello. Intentó racionalizar la emoción y en lugar de tomar azúcar, como fruta y en lugar de harinas, unas tortitas de arroz.
No se cuánto peso, creo que algo menos que a lo que llegué en mi proceso. Me importa, es cierto, pero bastante menos que antes, mucho menos en realidad. Aprendo a quererme cada día más y mejor. Afortunadamente nunca es tarde para casi nada en la vida.
Un abrazo a aquell@s que lees estás letras. Sabed que SÍ SE PUEDE!! ;-)

miércoles, 28 de mayo de 2014

118. La sonrisa de hoy

El golpe que recibí hace ya más de 4 meses fue muy fuerte. Después de 11 años y medio con esta enfermedad, me vi de repente sumida en la más profunda oscuridad. La continuidad de los atracones y vómitos llegó a ser insoportable. Tanto, que tuve que pedir la baja laboral y hundirme en el fango hasta que me cubriera totalmente y desde ahí empezar a salir. Hace unos días que ya no duermo 10 u 11 horas diarias. Mi cuerpo empieza a recuperarse y quiere actividad. Duerme 6 o 7 horas y continúa el día sin pedirme tanto descanso. 
Hoy es un gran día. He visto a mi ex, después de casi año y medio. Conducía pensando en pararme a comprar para hacerme una ensalada, tenía hambre. Hace unos meses, el encuentro de hoy me hubiera tirado de cabeza al atracón. Pero hoy, me cortó la respiración y me quitó las ganas de comer. Una única vez en mi vida me había ocurrido eso, y fue cuando murió mi madre. Mi cabeza hoy no se ha ido a la comida. Hoy he respirado y he seguido adelante. No puedo imaginar mayor logro que ese para mi. Hoy es un gran día. Dentro de 2 semanas estreno vida y la que dejo quedará con todas las llaves echadas, para que ninguna rendija de ninguna puerta mal cerrada arruine un fantástico futuro aun por escribir. Estoy ilusionada, estoy feliz. La vida se construye a cada paso y yo he aprendido la paciencia de dar pasitos pequeños, de manera constante y no parar. Seguimos!

domingo, 18 de mayo de 2014

108. Aprendiendo

No existe un sólo motivo por el cual mis relaciones de pareja no hayan ido bien. Con Iván fueron los resultados de vidas pasadas. Con otros puede que mi miedo al abandono, al menosprecio, al rechazo...
No existe una razón por la cual mi vida haya estado esclavizada a la comida... Dolor de ancestros, miedo al rechazo, ser padre de mis padres... No existe una sola explicación para cada cosa de la vida y sin embargo me paso la vida buscando la razón. Todo debiera ser más sencillo. Tan sencillo como vivir lo mejor posible e intentar pasar páginas del pasado y capítulos y cerrar libros para abrir otros... Todo pudiera ser tan sencillo ... ¿Por qué entonces lo hacemos tan complicado???

domingo, 11 de mayo de 2014

Día 101. Vaya! Me olvidé de escribir ayer!

Ayer hice 100 días y lo celebré alquilando mi piso y estudiando nutrición ortomolecular, mi nuevo proyecto de vida. Fue un gran día. Quería haber empezado mi ayuno de zumo pero al final lo he dejado para mañana lunes. Me cuesta, es verdad, pero lo voy a hacer, 21 días a licuados.
Anoche podía haber terminado mi día con la guinda de una relación sexual pero me acojoné. Me siento insegura con mi cuerpo y me dan miedo las emociones de después. Puede que vuelva a intentarlo...

jueves, 8 de mayo de 2014

Día 98. Y, de pronto, la vida surge y todo cambia.

Ya está aquí, ya llegó, el momento de decir adiós. A la isla, a la vida que se queda, a la enseñanza recibida. El sabor es tan dulce que no necesito comer!!! Es maravilloso como las piezas comienzan a encajar. Llevo días que como cuando tengo hambre y eso es una experiencia nueva para mi. Dejo comida en el plato, mis instintos eligen comida saludable, mi cuerpo responde ante los excesos. Se que todo eso también tiene que ver con el hecho de que estoy de muy buen humor, porque todo está yendo bien en mi vida. Los miedos están dormiditos y todo fluye, así que se que el universo está conmigo. Dentro de 2 días haré los 100 días y me siento preparada para el ayuno de zumos de 21 días. Además mi sistema digestivo me lo pide y mi cuerpo también. No puedo estar más agradecida. Me siento muy feliz.

lunes, 5 de mayo de 2014

Día 95. Ya casi está

Falta muy poco para los 100 días. Apenas nada comparado con el camino recorrido. Se van quedando atrás aquellos años de desesperanza arrodillada frente al vater, aquellas lágrimas de dolor. Empiezo nueva etapa. La bulimia nació en la isla y morirá en ella. Me llevo el firme propósito de ser yo dentro de cualquier cuerpo y la tarea pendiente de sentirme a gusto sea cual sea mi envoltorio.
Me siento feliz aunque también muy muy asustada. El miedo es un amigo extraño. Te hace sentir incómodo pero también crecer como ningún otro.
Siento que acaba una etapa y nace otra con nuevos retos y nuevos miedos. La diferencia son 12 años. 12 años de conocerme, aceptarme y aprender a amarme. 12 años de reflexiones que son mi inversión para el futuro. No tengo mucho dinero, es cierto, pero mi pasión la conservo intacta y ella será el abono de mis nuevos amaneceres. Donde quiera que vayas, ya nunca más estarás sola.

sábado, 3 de mayo de 2014

Día 93. Cuando el ser humano tiene un para qué, puede atravesar cualquier cómo

Hoy por primera vez no he terminado el paquete de patatas fritas. Y tampoco he comido hasta super llenarme. Cuando el ser humano tiene un para qué, no importa nada más...
He retomado el gimnasio. Si lo mantengo 30 días, después sólo habrá que seguir la inercia. Hoy también me he levantado temprano. Las ilusiones por mi proyecto me han hecho salir de la cama y ponerme a trabajar. El cuerpo físico sólo necesita un poquito de ayuda. El mental, estímulo. El emocional, ilusión y el espiritual, esperanza. La vida se abre camino en la oscuridad... :-)

miércoles, 30 de abril de 2014

Día 90. El inicio de un sueño.

He soñado despierta muchas veces que no tenía este problema. Que los días pasaban sin meter la cabeza en el vater. Que mi vida podía ser "normal". Esto es sólo el principio, lo se, pero es un maravilloso comienzo. Sí he podido llegar hasta aquí, podré hacer cualquier cosa. Incluso subir el Rinjani!! Me siento feliz, apaciblemente feliz. Ahora me tocará quitarme todos los kilos que me trajo está "aventura", pero no importa. Yo soy mucho más importante que esos kilos, mucho más yo, mucho más de todo. Haré un post cuando cumpla los 100, porque tengo que llegar, claro, pero hoy he terminado mi calendario de 90 días y la vida abre camino ante mí. Por fin puedo decir:

Sí, se puede. :-)

lunes, 28 de abril de 2014

Día 89. No puedo dejar de comer :-(

Necesito parar de comer. Necesito parar de comer. Necesito parar de comer. Necesito parar de comer. Necesito parar de comer. Necesito parar de comer. Necesito parar de comer...
Los 3 meses están aquí y los 100 días a la vuelta de la esquina y no dejó de intentar hacer dieta y no dejó de comer todo el día y me siento hinchada y más hinchada y vuelve a ser madrugada y yo no consigo irme a la cama. Tengo que parar.

sábado, 26 de abril de 2014

Día 86. Erase una vez la incertidumbre...

Y cuando tenía más claro que nunca mi nuevo proyecto de vida, vuelven a surgir las dudas. Me plantean de nuevo el traslado y los miedos se apoderado de mi. Las voces de los demás y el ruido mental no me deja descansar. Hoy he visto unas tres películas con la inútil intención de vaciar mi mente. No lo he logrado. Las voces me dan dolor de cabeza...
He comido varias veces a lo largo del día, sin hambre en realidad. Pero tengo que decir que no me ha dado la ansiedad de tantas otras veces en las que no podía parar de comer. Apenas falta una semana para que se cumplan tres meses desde la última vez que vomité. Estoy empezando a pensar que quizás un día pueda llegar a ser normal... Me siguen fastidiando esos kilos de más y tengo que tomar cartas en el asunto con respecto a eso. Es como si no pudiera empezar nada hasta que no desaparezcan esos kilos. Poco a poco Karola. Lo primero: no vomitar. Cumplido. Lo segundo: no atracarme: cumpliendo. Lo tercero: dejar de obsesionarme con mi cuerpo.....
Me voy a dormir. Necesito parar mi cabeza...

lunes, 21 de abril de 2014

Día 81. Tan cerca, tan lejos...

Sólo faltan 9 días para los 90. Apenas 19 para los 100. Eso alienta a no hacerlo. A veces siento deseos de vomitar pero pienso en poner el contador a cero y es tan doloroso qué no lo hago, aunque me sienta más qué hinchada, aunque reviente...
Mi peso aumenta cada día y cada día pienso qué dentro d mi no caben más kilos pero la piel es elástica y cede y cede sin parar.
Hoy he vuelto a tomar topiramato. Necesito que algo me quite las ganas de comer, necesito bajar de peso, necesito empezar a sentirme bien con mi cuerpo. Las 3.30 de la mañana, otra vez... Y yo despierta, comiendo, inflandome. Necesito parar de hacerme esto. Mañana tengo que ir al gimnasio, TENGO QUE HACERLO...

domingo, 20 de abril de 2014

Día 80. La dieta

Anoche me acosté con la firme idea de hacer dieta a partir de hoy. Va a ser cierto que uno tarda 3 meses en olvidarse de la idea de hacer dieta. Lo malo es que mi peso sigue increscento y necesito pararlo. No me siento bien y esa es una de las principales razones por lo que me estoy viniendo abajo estos días. Me gustaría mirarme al espejo y enamorarme de mi cuerpo. Me gustaría sentirme lo suficientemente segura de él como para que me apetezca estar en la cama con un hombre, pero no es así. Anoche pensaba que, si en realidad lo único que me preocupa es tener unos kilos de más, tan sólo tengo que poner remedio y hacer dieta como cualquier persona "normal", aunque en realidad mi relación con la comida no es la de una persona "normal". Hoy me he levantado y he desayunado galletas, integrales, ecológicas y todo eso, aunque galletas. No voy a culparme. En realidad tampoco me apetecía seguir comiendo. Creo que algo ha cambiado en mi desde la constelación. El impulso de comer no es tan irrefrenable como antes. No puedo describir cómo de bien me hace sentir eso. Es como haberme quitado un trailer de encima, así es... 
Otra de las cosas que me perturba estos días es la idea de la pareja. Ha vuelto a mi vida sin yo pedirlo (creo) y me veo enfrentándome a algo a lo que no me apetecía enfrentarme. Hoy he visto la peli: "el diario de Noa". Me he sentido triste como hace tiempo por no tener una amor así. Ya se me ha pasado, la verdad. En parte porque sí que lo he tenido. Puede que no haya durado para siempre, pero en algún momento de mi vida sí me he sentido así. Ahora no, es cierto, pero ahora hay una parte de mi que tengo que cultivar para que eso ocurra.
Supongo que no se trata de pensar en la pareja, de trabajar por la pareja, sino de trabajar para mi, de hacer que mi alma esté tan presente que no haya nunca una razón para que vuelva a tener ganas de depender de otra persona, hombre o mujer. Puede que haya gente que necesite ese apoyo. Está claro que yo no, o al menos no debería. Mi alma es fuerte, es poderosa, es segura de sí misma y es cuando me siento así cuando todo empieza a cobrar sentido, cuando las personas quieren estar conmigo, cuando un hombre se enamora de mí. Cuando ella no está, cuando la alejo, las personas de mi entorno lo perciben, cuando los hombres ven a una mujer asustadiza y dependiente. No puedo creerme que haya gente que no crea en la energía. Está claro que lo mueve todo. Está claro que no importa cuán independiente quiera dar a entender que soy. La otra persona lo percibe. Es capaz de saber que tengo miedo y a nadie le gusta acercarse al miedo. 
Vamos a recapitular:
Hay dos cosas que me preocupan. No es el tema de la pareja, es el tema de mi alma desubicada, la inseguridad que me produce dejarme vencer por ese miedo. A los miedos hay que desterrarlos sin piedad. Lo trabajaré. No pensando en estar con alguien, no íntimamente al menos. Y lo que me de miedo, lo afrontaré. 
La segunda cosa que me preocupa es mi peso y para eso sólo hay un camino. Además del trabajo del alma, es el trabajo del cuerpo. Así que mañana al gimnasio y a hacer dieta. No hay pena, no hay problema. Si como adecuadamente, mi cuerpo volverá a lo que tiene que ser. Pero tengo que hacerlo y ya se que pasaré algo de hambre, sobre todo psicológica, supongo, o el enganche a la adicción, al hábito, pero también se que puedo con eso, lo he hecho otras veces y no es un castigo, es un acto de amor hacia mi.
Esta semana tengo que estar centrada: estudiar, gimnasio, cocinar y meditar en consciencia. Ánimo, Karola. Tu ángel de la guarda te echará una mano, lo has tenido en sueños, así que no tienes nada que temer. Y también te lo han dicho las cartas, tendrás el dinero suficiente, mímate, haz ejercicio y todo irá bien, tu alma es poderosa.
Seguiremos informando...

jueves, 17 de abril de 2014

Día 77. Ninguna batalla se ha ganado mientras quede el último hombre en pie.

Hoy he sentido muchas ganas de vomitar. No voy a decir que ha sido un impulso irrefrenable pero sí ha sido muy fuerte. Pensaba que iba a visitar a un amigo que me gusta, había comido mucho y volvió el remordimiento, la culpa, la necesidad de estar vacía, el complejo por mi cuerpo físico. No me encuentro bien. Necesito bajar de peso, necesito liberarme de esta pesada carga. Me siento triste....

lunes, 14 de abril de 2014

Día 74. Luna llena

Hoy hay una luna preciosa. Hay tanta luz en el cielo que parece de día, a pesar de la hora que es. Hay nubes y se ven blancas y rosas. Miro a la luna y me extasio. Me gustaría estar en ingravidez, flotar para no tener que sentir mi cuerpo, mi peso...
Los días pasan y no consigo volver a hacer deporte, todos los días busco una excusa. Sigo queriendo hacer dieta y eso hace que siga comiendo de más pensando en la restricción posterior. Necesito quitarme esta capa de grasa. No quiero esconderme. No quiero seguir ocultándome detrás de la carne. Quiero que me vean, a la Karola que mola, a la que pelea dentro de este cuerpo. Ni siquiera quiero tener sexo, ni siquiera quiero mostrar mi cuerpo a nadie.
Las nubes han despejado la luna. Ahora apenas la cubre una masa traslúcida. Me siento algo triste, algo decepcionada, algo enfadada conmigo. Ya no es cierto que piense que no voy a superarlo, es sólo que me  desespero porque pasan los días y yo no consigo bajar de peso.
No quiero tomar medicamentos, pero tampoco quiero seguir engordando. Aún no han pasado los 100 días, ni los 3 meses. Aún falta, sólo son 74, ahora me parece que los días pasan lentamente. Aún falta un mes para los 100 días. Sí, ya lo se. Se que tengo que estar orgullosa, pero cuando observo mi cuerpo, sólo siento que no se corresponde con el cuerpo que quiero.
Se acabaron las lamentaciones. Tienes que hacer algo por remediar lo que no te gusta. Así que mañana, Karola, iremos al gim. Y ahora a dormir. Vamos a pedir a la luna llena que nos traiga un fabuloso sueño. Buenas noches.

jueves, 10 de abril de 2014

Día 70. De ayuno

Hace tiempo que dejé la medicación. Me salió una erupción bastante importante y la dejé. Al hacerlo mi apetito se desató un poco, pedí al médico otra cosa y me recetó fluoxetina, el prozac de toda la vida. No lo estoy tomando. No quiero más medicamentos haciendo daño en mi cuerpo. Me doy la oportunidad de hacerlo sola.
Hoy es mi tercer día de ayuno de agua. Quería probar que podía volver a ayunar, quitarme la erupción y conseguir desinflarme un poco. De momento lo llevo bien. Quería hacer más días pero no se sí lo haré, depende como me sienta.
He aprendido a identificar los momentos en los que quiero comer y la causa. No los reprimo de momento, pero sí controlo la ingesta. Sí me apetece atracarme a donuts, compro un paquete de galletas de chocolate, me obliga a masticar más. Me como las galletas lo más despacio qué puedo y ya está. Creo que cada vez necesito sentirme menos "llena" físicamente. Y creo que eso es bueno.
Hace unos días hice una constelación familiar para averiguar de donde venía mi adicción. Es pronto parque saber el resultado, pero lo cierto es que ha bajado mucho mis ganas de comer cuando me siento mal por lo que sea.
Por primera vez en más de 20 años de trastorno, tengo la esperanza de que puedo curarme. No puedo explicar como me hace sentir eso, no es alegría o euforia, es más bien una enooorme paz. El que no lo ha vivido, jamás podrá ni tan siquiera imaginarlo.
Gracias al universo por haber puesto en mi vida a Patricia. El trabajo espiritual realizado con ella me ha hecho crecer exponencialmente en estos dos meses.

miércoles, 2 de abril de 2014

Día 62. Ya "casi" no me acuerdo de contarlos...

Hacía un par de días que no marcaba en mi calendario los días que llevo sin vomitar. He terminado el segundo bloque de 30 y he empezado el tercero. Me he puesto a llorar sin poder contenerlo. Me apetece contárselo a todo el mundo, gritarlo. Sigo llorando y se que no tengo que bajar la guardia porque el fin de semana me sentía hinchada y quería que desapareciera esa sensación. Me he dado cuenta que si dejo al cuerpo hacer su trabajo la hinchazón baja y vuelvo a sentirme yo.
Vaya... no puedo parar de llorar...

viernes, 21 de marzo de 2014

Día 50. Ecuador y miedos

Hoy es el día 50. 50 días sin vomitar. No tanto el.control sobre la comida. No tengo atracones pero sí sobreingestas así que he vuelto a la medicación. No quiero venirme abajo ni bajar la guardia. Quiero estar bien. Me espera una vida nueva y tengo muchas ilusiones puestas ella, caere muchas veces pero será en otras zanjas. Esta tengo que taponarla para siempre.
Estoy algo cansada, llevo unos días así y creo q es el gluten. El jodido elemento adictivo ese.... Tengo qué conseguir desinflarme un poco...

jueves, 13 de marzo de 2014

Día 42. Una nueva vida

Esto no acaba aquí. Son 42 días y serán 50 y después 100 y después 1000 pero ya no es mi propósito del día el no vomitar. Ni siquiera es mi proyecto del año porque se que la bulimia es enfermedad superada poniendo amor en mi. Nota: tengo que escribir más acerca de mí y mis pensamientos para no descuidar este proyecto.
Pero manteniendo este me siento con fuerzas para acometer otro. Llega el momento de comenzar la nueva etapa de mi vida, ir dejando la medicación para empezar a preparar mi cuerpo para mi nuevo proyecto. Mi maternidad me espera. :-)

sábado, 8 de marzo de 2014

Día 37. Y aquí estamos ya

Ayer leí que no es cierto que sean suficientes 21 días para crear un hábito, que quizás baste para tomar una manzana al día pero no para otras cosas como para salir a correr 30 minutos. Hablaba entonces de 66 días, que a mi sinceramente me siguen pareciendo pocos. Siguen pareciéndome pocos los 100 días de mi amiga porque si bien es cierto que hace 37 días que no vomito, el control sobre la comida no ha cambiado. Tampoco he puesto mucho empeño, dejo que pasen los días y sigo mis reacciones. Me parece que tengo bastante claro que no volveré a vomitar. Ni siquiera puedo pensarlo. He llegado a comer bastante, no compulsivamente, pero si bastante más de lo que considero necesario. Como más del hambre que tengo. De hecho la medicación me quita el hambre considerablemente y yo como sin hambre, sobre todo desde que estoy en mi pueblo. Aquí me cuesta bastante más controlarlo, como mucho emocionalmente y el sentirme bastante llena hace que  el pequeño hueco que sobra quiera llenarlo con algo dulce al final. He leído que la necesidad de dulce es para llenar el vacío de amor... Supongo que es cierto. En mis épocas de enamoramiento era cuando conseguía bajar algo de peso. 
A ese respecto no se muy bien qué ha pasado, es cierto que he bloqueado toda intención de sentir algo por alguien, puede que en parte por querer centrar mi atención en recuperarme de mi enfermedad, puede que porque en realidad me quiera sentir a salvo de embestidas emocionales. No lo se, estoy a gusto en ese sentido, la verdad. Al menos, por primera vez en mi vida, hay una parte de mi que no se hará gelatina dependiendo de la mirada de otra persona y eso es un consuelo. 
Queda poco para los 40 días. Y poco también para el ecuador de los 100...
Me preocupa un poco la urticaria que me está saliendo por todo el cuerpo, porque estoy casi segura que se debe a la medicación y si me la retiran dejaré de tener esta valiosa ayuda para controlar mis atracones.... Respira Karola... Respira...

viernes, 21 de febrero de 2014

Día 21. Crear un hábito

Dicen que se tardan 21 días en crear un hábito. Valdrán también para hacerlo desaparecer? La mejor manera de hacer desaparecer un hábito es sustituirlo por otro. Ya han pasado 21 días, 22 con hoy en realidad, aunque me parece que hace una eternidad, por el esfuerzo que ha supuesto y por lo mucho que he aprendido. El universo tiene una curiosa forma de decir las cosas.... A veces me ilusiono, a veces me embalo y a veces sólo tengo ganas de llorar... Pero seguimos adelante porque los caminos sólo pueden caminarse en un sentido y es hacia adelante.

lunes, 17 de febrero de 2014

Día 18.

Estoy pensando más en la comida estos días. Evidentemente puede tener mucho qué ver con el hecho de que sigo intentando hacer dieta, aunque diga que no. Leí qué se tardan 3 meses en dejar de estar a dieta aunque a veces pienso que nunca dejare de estarlo. Hoy han vuelto a pasarme: 63,3. 2 semanas de machaque de gimnasio y los errores de siempre. ¿Por qué? Mentalmente he empezado a hacer cuentas. Debería perder diez kilos. Estuve tan cerca. ¿Por qué la cagué? Cuando vuelva de la boda empezaré la dieta, sin excesos, me daré 3 meses o 4 meses, no es tanto, 10 kilos en 3 meses... He vuelto a sentirme triste. Un gimnasio debería ser un sitio donde de mimo para el cuerpo, donde se le amaran, no donde se le castigara. Me he sentido tremendamente triste y cansada porque mi cuerpo trabaja para mi. El hace lo que yo le pido, responde a mi ser. Entonces, qué quiero de él? Qué espero? Qué absurda iniciativa pretendo qué tome si lo cierto es qué está totalmente a mi servicio?

sábado, 25 de enero de 2014

Día CERO. Y llegó el prozac

Tenía la caja hace más de un mes, desde qué aquel psiquiatra pasota me la receto. Hoy me he tomado la primera. Me estoy volviendo loca. Anoche estuve despierta toda la noche comiendo y vomitando y hoy he hecho lo mismo. Estoy engordando a pasos agigantados y no lo soporto. Tengo qué seguir tapando espejos. No quiero ir a trabajar. Sólo quiero dormir y despertar cuando haya pasado, cuando lo haya superado, sea un mes, un año o diez. No quiero sufrir más. No lo soporto. El lunes iré a pedir la baja. Y como no puedo decir no puedo, diré que se me hace muy cuesta arriba pensar en levantarme el lunes para ir a trabajar. Una vez más, he tocado fondo...

miércoles, 22 de enero de 2014

Día 1. Again and again...

Me estoy aburriendo un poco de volver a ver día 1. Patricia me comentó que observara mi angustia, mi ansiedad y lo estoy haciendo ahora mismo. He comido una ensalada y una arepa para cenar y tengo dos emociones: Una la culpa, por supuesto. Me siento culpable porque dije que no comería sino ensalada y no lo he cumplido, con todo lo que ello conlleva: no adelgazaré para la dichosa boda, el vestido, la gente… hasta el catering me preocupa, de locos. El otro pensamiento es el de querer seguir comiendo. Necesito algo dulce para calmar la ansiedad. ¿Qué siento? Ansiedad, por comer más y también por el no poder parar. La observo, la dejo que esté. Como me decía Félix, la siento al lado mío y la observo: ¿Qué pretendes de mí? ¿Qué quieres hacerme ver? ¿Qué tengo que aprender de ti? Tengo que ayunar este fin de semana… Ayuno de agua… estoy no puede seguir así… Quizás debiera empezar a tomar el prozac… Si no fuera por la boda estoy segura de que me lo tomaría de otra manera… Dichosa boda… dichoso vestido… Quién me mandaría comprarme un vestido que me quedaba pequeño… quién…. Podría descoserlo un poco a ver cómo queda… sí… podría hacerlo…

jueves, 16 de enero de 2014

Día 1. Levantarse, una y otra vez

Dentro de 100 días es mi cumpleaños. Cumpliré la friolera de 39 años, 24 sufriendo por la comida, 11 encadenada a la bulimia, la mitad de una vida, casi toda la mía. Sufrimiento, depresión, caer, arañar para volver a levantarse, andar por sendero recto, volver a resbalar, caer, levantarse de nuevo, una y otra vez. 
Sigue pasando por mi cabeza la idea de la muerte, no quiero suicidarme por el miedo al karma, por no tener que vivir otra vida más dura aún que esta pero a veces sí que fantaseo con la idea de morir, morir joven para no llevar una vida de dolor como la que llevo, una inestabilidad emocional que me tambalea a cada paso que doy. 
Estoy sola, como siempre, o quizás aún más sola, porque he dejado de llamar la atención de los demás y cuando dices que no tres veces, dejan de llamarte, así ha sido siempre.
Se lo conté a mi familia pensando que podría contar con ellos pero no puedo, una vez más tendré que hacerlo sola. Espero que mi próxima vida sea realmente buena y que merezca todo el dolor que estoy padeciendo en esta. 
Estoy enfadada, con todos, por no empatizar conmigo, por decir que van a ayudarme y no hacerlo. Ya se que aguantar un día y otro a una persona deprimida no es tarea fácil pero es que yo creo que ni siquiera lo han intentado. O, al menos, claro, no como yo lo haría.
No tengo pareja, no tengo hijos y mi familia sólo piensa que hay una boda por delante y que no puedo estar mal para entonces. ¿Soy yo la egoísta? ¿Son ellos? Puede que me enfade con ellos por no enfadarme conmigo misma, puede. O puede que tenga yo razón y por una vez sea justo pensar en mi misma, no en los demás, no en nadie más, sólo en mí. No se, no quiero pensar más. 
Dentro de 100 días cumpliré años. Empecé mi día de hoy ayunando, como siempre después de un episodio. Al llegar a casa he comido, he comido casi toda la tarde con el único propósito en la mente de no vomitar. No lo he hecho... aun, porque no ha acabado el día. Mañana volveré a intentarlo con los licuados, otra vez, un día cada vez, levantarme siempre, hasta que funcione, hasta que lo consiga. 
Iré a esa boda, e iré estupenda pero esta será la última vez que haga algo por ellos. A partir de ahora, voy a pensar sólo en mi.

domingo, 12 de enero de 2014

Día 0. Otra vez

He vuelto a perder el control. No ha sido un sólo día, sino dos. Fin de semana, como no. Ni por haber estado acompañada. La clave es la moderación y yo no la tengo. Ahora tengo que vomitar y lo tengo q hacer en silencio. Esto es demasiado duro.... Es en estos momentos cuando más ganas tengo de ser normal. No pensé que fuera a caer tan rápido. No he sobrevivido al primer fin de semana. Mañana empiezo a zumos. Un mes? Será esto alternar anorexia con bulimia? Será intentar recuperar el control después de haberlo perdido del todo?
Mañana es lunes, 13, una nueva oportunidad, un mes y medio hasta la dichosa boda, un mini vestido que no me cabrá sí sigo así. Podré aguantar la presión? Apenas quedan 45 días.......
Mañana empezamos de nuevo. Nuevas normas: escribir TODOS los días, varias veces si es necesario.
Dejar comida en el plato SIEMPRE
Regalar o tirar TODO el azúcar que entre en mi casa
MEDITAR
DORMIR!!!!!!!!!

viernes, 10 de enero de 2014

Día 12. Zona peligrosa

En estos días se me ha pasado varias ves por la cabeza la idea de vomitar. Cada vez que he comido un poco más me ha pasado. Hoy especialmente. Hace unos días me regalaron una bolsa de chocolates después de haber desterrado el azúcar de mi casa. Hoy la he abierto y me he comido al menos 15 o 20, después de haber comido muchísimo en el almuerzo. No voy a vomitar. Estoy muy llena pero no lo haré. Primero, no vomitar. Después, dejar de comer tanto. No he comido de forma compulsiva, eso no he vuelto a hacerlo desde hace 12 días, pero sí me he pasado, igual que anoche y eso me hará engordar. Tengo que empezar la detox de licuados...

martes, 7 de enero de 2014

Día 9. Martes detox

Tengo un grupo de amigas con la que hago detox los martes. Detox significa detoxificación o desintoxicación, llámalo como quieras. Cree el grupo hace un par de meses para disciplinar mi día a la semana de ayuno o semiayuno para limpieza. Se lo propuse a algunas amigas y, a las que les pareción bien, lo están haciendo, cada una a su manera. Desde lo más estricto que es sólo agua hasta dieta de crudos o al menos verduras y frutas poco cocinadas y sin grasa. Hoy es martes y vuelta de vacaciones, doble motivo para que vuelva la detox y en eso estamos. Después de mi ayuno de nochevieja me siento con fuerzas para hacerlo de agua con limón.
Me gustaría dejar claro que no quiero hacer estos ayunos como período de anorexia entre épocas de bulimia, NO es eso. Ayudan a desinchar y bajar algo de peso pero lo hago como método de limpieza y, sobre todo, para centrar mi mente, que me viene muy bien. 
Lo que si quiero hacer principalmente para perder peso y también para depurar y que mi mente termine de centrarse es un mes a licuados de frutas y verduras. Nunca encuentro el momento y siempre hay un motivo para abandonarlo. Supongo que es como todo en la vida, proponérselo y no mirar atrás. Quizás debiera empezar ahora. 30 días no son tantos y significaran mucho para mi cuerpo y mi mente.

lunes, 6 de enero de 2014

Día 8. Regreso a casa. De vuelta al peligro

La vuelta de vacaciones es como caer de un paracaídas. Si no lo haces con cuidado puedes acabar embarrado, en el mejor de los casos, y hasta el cuello, en el peor. 
Ya en el camino de vuelta he estado picoteando fruta y al llegar a casa me puse a comer, de pie en la cocina, como normalmente. Por mi mente pasó la idea de comer, vomitar y empezar mañana. Pero la verdad es que la idea de volver a Día 1 en este blog es una de las cosas que me ha hecho parar. Eso y que no quiero manchar el 2014 que está nuevecito, recién estrenado, limpio de vómitos y lamentaciones. Al final he comido bastante pero me lo quedo para mi. Una infusión y a la cama. Mañana toca detox y la haré de agua con limón. Una de las ventajas de la vuelta es que se acabaron las comidas navideñas, entre las grandes desventajas, el que ya no me acompaña nadie a comer. 
Sin embargo, hoy, mientras comía de pie en la cocina, era consciente todo el rato de que tenía que sentarme a comer. No lo hice, me lo permití, pero fue hoy. Sentarse a comer con la cantidad definida por delante es una de las principales normas y la respetaré. Estoy no va a poder conmigo.

Felices sueños.

sábado, 4 de enero de 2014

Día 6. Regla de oro: dejar siempre comida en el plato

Hace un par de días, mientras tomaba una manzanilla veía como una chica dejaba tostada y media en su plato. Nunca he podido hacer eso, siempre tengo que dejar el plato vacío. Lo oculto tras la excusa de que no me gusta tirar comida.
Me he propuesto dejar siempre algo en el plato y en el vaso, aunque sea un dedito de infusión. Así lo convertiré en un hábito y dejaré de comer cuando me sienta llena. Quizás eso me haga servirme raciones más pequeñas. No tengo qué tirar nada, sólo dejarlo para después.
Lo he empezado a poner en práctica aunque no lo cumplo siempre, a veces se me olvida y me lo termino. Me pasa cuando como distraidamente, hablando o viendo la tele, lo que me hace reflexionar una vez más sobre la importancia de alimentarse conscientemente y dedicar a alimentarse el tiempo qué necesito.
Anoche cene más de la cuenta y por unos instantes sentí la impulsión de vomitar. Después me repetí que no pasaba nada, me decía que había sido una alimentación equilibrada y ligera al fin y al cabo y que antes de dormir ya estaría bien, como así fue. Esta mañana sólo desayuné un vaso de leche de alpiste y compensé. Y así será, hasta que se convierta en un hábito y sea, simplemente, fácil.

viernes, 3 de enero de 2014

Día 5. Poniendo límites

Me he puesto una nueva norma: Sentarme a comer o incluso a "probar". Hoy cocinaba un paté de zanahorias. Lo probé, me gustó y entonces cogí una hoja de lechuga para rellenarlo y me la comí y después cogí otra hoja de lechuga... y entonces paré. Decidí ponérmelo en un plato y sentarme a comerlo para después continuar en la cocina... y de nuevo paré. Me preparé el plato, terminé de cocinar, recogí, fregué y entonces me senté con una taza de té. 
Sólo comí una hoja de lechuga con el paté y un poco de ensalada de col. Me sentí satisfecha. Probablemente si hubiera continuado comiendo de pie habría sido media tarrina de paté y no se cuantas cosas más.
A partir de ahora probar mientras cocino será sólo probar un poquito, sin repetir, sin experimentar. Para comer, a la mesa.
Una nueva embestida superada...
Me estoy dando cuenta de cuantas veces al día me resultaría y me resultaba fácil caer. Tengo que mantenerme concentrada para no dejar ir a mi cabeza, pero estoy decidida a hacerlo. Me siento bien.

Esta noche, sólo piña...

jueves, 2 de enero de 2014

Día 4. Segunda embestida superada

Hoy quedé a comer con un amigo al que adoro. Es un chico que me encanta y que me gustaría que fuera algo más que un amigo, pero bueno, el no piensa lo mismo.
Me contó que había conocido a una chica que le hace tilín y en ese preciso instante mi mente se fue a galletas, chuches, atracón. Respiré, sonreí y pensé: No! No te volverás a hacer daño. No te lo mereces. ¿Por qué? ¿Porque el no te mire con los ojos que tu quieres? ¿Y qué? Te mira con los maravillosos ojos que tiene y eso es maravilloso. 
Anotar:
La inseguridad me hace querer comer. No sentirme deseada como yo quisiera me hace querer comer. VALORARME me hace desechar esa idea.
Bien por ti, Karola. Un pasito más! :-)

Día 4. Alimentos adictivos.

Hoy salgo de mi ayuno. Me he encontrado muy cómoda. Salvo porque las últimas dos noches no he dormido me ha resultado bastante fácil está vez. Creo que uno se engancha al ayuno. Te devuelve el control, te da energía y bastante tiempo libre, sin las cadenas de un horario de comidas. Pasas el mono y se va la adicción. Estoy sentada n una cafetería y delante de mi está el menú: tostadas de pan blanco, café con leche y otros "manjares" adictivos y nada saludables: bollería varia, pizzas... Las cafeterías del mundo están llenas de trigo, lácteos, azúcares refinados ... Alimentos que desencadenan en mi la locura. Una locura que no puedo ni quiero permitir. A partir de hoy soy alérgica  al gluten, sobretodo de trigo, y a los lácteos y al azúcar. Se acabaron las tostadas de pan blanco hasta nueva orden. Necesito mantener mi cuerpo equilibrado y sobretodo mi mente.
El ayuno me ha devuelto la estabilidad. No me sirvieron los zumos, no fue suficiente. Los sabores puede que no me permitan desconectar del todo. Ahora se que ayuno hídricos me van bien para crisis agudas. Me gustaría hacerlo más largo... El ayuno hídrico es limpieza rápida y efectiva. Puede que siga... ya os contaré...
Feliz 2014, el año en que seré mi bulimia.

miércoles, 1 de enero de 2014

Día 3. Un nuevo comienzo


Hoy me he levantado con la impresión de que esto es fácil. No se si es porque sea 1 de enero o por el ayuno pero me siento algo más fuerte, ilusionada, algo más desinchada también y eso m hace pensar con más claridad. 
Hace un rato han intentado besarme. Hubo un momento que intuí que podía ocurrir pero una vez más desdeñé mi intuición que por cierto suele resultar acertada. Me he sentido enfadada porque no se lo que he hecho para dar impresión de estar receptiva. Después me ha enfadado tener ese pensamiento. Yo no he hecho nada. Absolutamente nada. Por mi pensamiento ha aparecido la idea de comerme una mandarina. El cabrera lo ha desatado. ¿los enfado también? Sí, los enfados también. Pero me he recordado que tengo que quererme, que no tengo la culpa y mi cuerpo menos, así que me he calmado y he dejado la mandarina para mañana.
Este retiro me ha servido para varias cosas: 
Me ha centrado, me ha recordado que tengo que hacer caso a mi intuición. Me ha recordado la importancia de la meditación. Me he dado cuenta de que con familia o sin ella tengo q salir de esto y tengo q hacerlo sola. Me he dado cuenta de que no me siento preparada para afrontar una relación ahora. Y,  lo más importante, he establecido dos objetivos para el 2014: meditar a diario y no vomitar bajo ningún concepto. Parece fácil ¿no? Nada de inglés, ni estudios o deportes mil sólo meditar y no vomitar. Empecemos por el principio y lo demás vendrá después. Y ahora, busquemos respuesta a la siguiente pregunta: 
¿Quién soy? ¿Quién es Karola?