La vuelta de vacaciones es como caer de un paracaídas. Si no lo haces con cuidado puedes acabar embarrado, en el mejor de los casos, y hasta el cuello, en el peor.
Ya en el camino de vuelta he estado picoteando fruta y al llegar a casa me puse a comer, de pie en la cocina, como normalmente. Por mi mente pasó la idea de comer, vomitar y empezar mañana. Pero la verdad es que la idea de volver a Día 1 en este blog es una de las cosas que me ha hecho parar. Eso y que no quiero manchar el 2014 que está nuevecito, recién estrenado, limpio de vómitos y lamentaciones. Al final he comido bastante pero me lo quedo para mi. Una infusión y a la cama. Mañana toca detox y la haré de agua con limón. Una de las ventajas de la vuelta es que se acabaron las comidas navideñas, entre las grandes desventajas, el que ya no me acompaña nadie a comer.
Sin embargo, hoy, mientras comía de pie en la cocina, era consciente todo el rato de que tenía que sentarme a comer. No lo hice, me lo permití, pero fue hoy. Sentarse a comer con la cantidad definida por delante es una de las principales normas y la respetaré. Estoy no va a poder conmigo.
Felices sueños.
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